Hoy me desperté pensando en todo lo que ha pasado en los últimos 18 años. ¿Puedo yo decir con certeza que he sido una 'buena' mamá? La lista de errores... o supuestos errores inmediatamente comenzaron su grabación. Pero, espera! un momentito! Comencemos por el principio. Bueno, tal vez el principio, principio está ya muy lejano... mejor comencemos después de mi divorcio cuando vine a Milwaukee hace 7 años.
Vine con 3 camas, un escritorio, una estantería de libros, un juego de platos y vasos plásticos, un juego de 4 ollas, una licuadora comprada en Good Will. Vine recién graduada de la universidad con mis hijos de 5 y 3 años. A una ciudad donde no conocía a nadie. Me divorcié, me cambié de ciudad y comencé a trabajar a tiempo completo como madre soltera.
En 7 años, saqué mi maestría, compré casa. En mi casa ya hay de todo, hasta piano para los chicos! Compré y vendí 2 carros. Tengo perro y lagartija. Corrí una maratón, dos semi-maratones, dos triatlones sprint y comencé Tae Kwon Do en cinturón blanco y ahora estoy en cinturón café a dos cinturones del negro (esto en los dos últimos años).
Hoy caminé por mi casa antes de que los niños se despertaran y lloré... lloré de alegría, de agradecimiento, de dolor. Lloré porque no podía creer que solo hace 7 años no tenía ni la mitad de lo que ahora tengo. No solo en cosas - que es lo menos importante, pero las personas que venían a mi mente con cada cosa que observaba. Los que me regalaron tal asiento, el que me ayudó a armar tal mesa. Las mujeres que han llorado conmigo y me han dado fuerza. Al que de una u otra manera amé y con tanta esperanza construí un sueño imposible.
Lloré por mis errores que han sido más lecciones. Lloré por desamor, por promesas no cumplidas, por esperanza, por fuerza, por nostalgia, por agradecimiento.
¿Qué es ser mamá? ¿No cometer errores? Esos los he cometido mucho. ¿Qué es aquello que nos impulsa que nos hace tan fuertes y tan vulnerables al mismo tiempo?
Entonces me di cuenta que lo que tengo es esa valentía de abrir el corazón y comenzar de nuevo. De abrir los brazos y amar y entregarme estando dispuesta a llorar y doler si es necesario. Y así como tengo la valentía para abrir el corazón también la tengo para cerrarlo. Y cerrar mi corazón es más como agarrar un cuchillo y cortar mi corazón, o un pedazo de él de mi pecho - un proceso profundamente doloroso: poner de lado mis sentimientos por el bienestar de mis hijos. Así me he enamorado y desamorado, así he soñado y construido castillos y cuando los castillos se me han desmoronado, he llorado - cuánto he llorado! y he vuelto a comenzar de nuevo. Vamos! a construir otro castillo, otro sueño.
Lo que nos hace madres es esa capacidad de nunca darnos por vencidas. De amar a pesar de que seguramente sabemos que nos dolerá. Ser mamá es abrir siempre el corazón y también cerrarlo. Es comenzar de nuevo sin importar cuántas veces se debe comenzar. Es siempre y obstinadamente creer en un futuro mejor para nuestros hijos y todos los que los sentimos como nuestros. Un futuro por el cual se trabaja día y noche, se vive a full en el presente sabiendo que del presente sale mañana y mañana también queremos verlos sonreír. Ser madre es tener luchas internas constantemente entre las expectativas de otros y el corazón de uno, es levantar oraciones al cielo cuando parece que ya no hay Dios porque el cielo está nublado y hace frío pero ahí está - sabemos que ahí está.
Tal vez eso es lo que llevo dentro. Un corazón fuerte con una dignidad intacta.
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