Recuerdo que de niña mi mami siempre me decía: "no hay pero que valga". En realidad, a mí no me gustaba la frasesita porque siempre la decía después de que me había dado una orden. Me lo decía cuando yo quería encontrarle alguna razón para no obedecerla. "Pero mamiiiii...." "Mi'jita, no hay pero que valga".
Un domingo por la mañana llegué a un entendimiento nuevo. En verdad, no hay pero que valga, y en un sistema opresivo, en donde crecemos rodeados de mentiras e interiorizamos patrones de pensamientos que nos mantienen presos, los 'peros' se convierten en las cadenas mentales que amarran nuestras manos.
¿Qué es la palabra 'pero'? bueno, si mi memoria no me falla, según Don Humbertito... padre de la directora de mi escuelita. Don Humbertito era el viejito más viejito que conocía personalmente. Siempre él entraba al salón de clase e interrumpía al maestro para darnos 1 de 3 lecciones: 1. Cálculo mental - un juego: competencia de cálculo mental entre compañeros. 2. Lección de Historia - pregunta favorita: ¿por qué?. 3. Lección de Gramática - tema favorito: la conjugación de los verbos. Ah sí, a Don Humbertito no se le pasaba ninguna oportunidad para compartir con los niños y las niñas de la escuela su pasión por el saber.
Regresando al tema... la palabra 'pero' es una conjunción adversativa: o sea que contrasta los dos pensamientos expuestos, haciendo del primero algo parcial o totalmente inválido o incorrecto. Y, ¿qué? Bueno, si alguien que me quiere me dice: ¡Qué inteligente eres! y yo digo: 'pero no soy muy rápida en la lectura'. Estoy, en realidad, invalidando la opinión que esta persona tiene sobre mí y la suplanto con una 'verdad' que yo veo en mi misma. 'Eres hermosa' - '...pero estoy gorda'. Nuevamente la percepción de mí misma, esta verdad de mí en la que yo creo, la pongo por sobre la verdad que el otro mira en mí y cree de mi. Lo hago al otro (quien me quiere) mentiroso, en el peor de los casos, o mínimo lo hago tonto por evaluar mi realidad incorrectamente.
Sabemos que esto no es cierto. En nuestros corazones sabemos que el otro (quien nos quiere) nos dice verdades nuestras que son ciertas. En nuestros corazones las queremos creer y en vez de hacerlo, enmascaramos rechazo por humildad. Le pegamos un 'pero' a la declaración del otro y, tras el pero, ponemos una frase negativa de nosotros mismos - nuestra realidad. O mejor dicho, la mentira 'interiorizada' que insistimos en creer.
Solución? ¡No hay pero que valga! ¿Qué tal si en vez de 'pero' ponemos un 'y'?
'Eres hermosa'
'Y estoy gorda!'
¿Qué estoy diciendo en realidad? ¡que soy una gordita bella! Que a pesar de estar gordita, sí soy bella.
'Eres intelignete'
'Y leo despacio'
¿Qué estoy diciendo? Que la inteligencia no depende de la velocidad en la que leo.
Si en nuestras mentes no hubiera 'pero' que valiese, creo yo, que estaríamos más cerca a vivir sin cadenas y sin miedos. ¿Cómo hacer eso? Fácil, aceptando lo que nos dice aquella persona que nos ama sobre nosotros mismos. Aceptando su evaluación de nuestra bondad tal y como la dice. Poniendo su voz por sobre las muchas voces que nos confunden y que no son nuestras. Mirando en sus ojos y perdiéndonos en su mirada.
Pero... ( o mejor dicho: Y....) ya se me acabó el tiempo... ya tengo que salir a trotar! :)
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